Hay niños que en estas fechas esperan recibir el regalo que tanto anhelan: una mascota. ¿Están en verdad listos para hacerse cargo de esta responsabilidad?

Si cada vez que tiene oportunidad tu hijo te pide que le regales un perrito o gatito, es real, sí quiere uno y no es una ocurrencia pasajera. Ahora, la pregunta es ¿por qué lo quiere? El problema no es regalarles una mascota, sino comprender (ellos y nosotros) que no es lo mismo recibir una nueva bicicleta que un cachorro indefenso; además, este «regalo» conlleva mucho trabajo y mucha responsabilidad.

¿PODRÁN HACERLO?

Tus hijos estarán listos para recibir a un nuevo integrante en la familia si:

  • Respetan a los animales. Ésta es la primera señal de que puede cuidar a una mascota. No tiene mucho que ver con la edad del niño, sino con su manera de tratar a los animales a su alrededor (los del vecino, de los familiares o amigos). Observa cómo se comporta y sus comentarios sobre ellos, así sabrás si piensa en no lastimar, si tiene precaución y no miedo, o si se interesa en su bienestar.
  • Es responsable. Desde los tres años, los niños ya pueden hacerse cargo de actividades básicas, como guardar su ropa o separarla para lavarla; y conforme crecen van adquiriendo mayores responsabilidades. Si tu hijo cumple con sus deberes, es muy seguro que pueda entender que su nuevo trabajo será apoyar en el aseo y alimentación del nuevo integrante.
  • Sigue tus reglas. No se trata de ser un niño «bien portado», sino de que comprenda que él debe hacerse cargo de alguien más y escuchar y obedecer cuando tú le indiques que debe ser prudente. La llegada de una mascota, sobre todo si ésta tiene mucha energía, podría empeorar la situación con los niños que no saben seguir las reglas de sus padres y otros adultos a cargo.
  • Es compartido. Una mascota será un nuevo integrante de la familia, por lo que todos compartirán espacio, tiempo y actividades; al principio, el cachorro podría «tomar prestado» un juguete o zapato de tu hijo y eso probablemente ocasione un problema, sobre todo si no está consciente de que no lo hace para molestar. También piensa que los adultos son los encargados de la educación de la mascota y de los hijos, así que esto implica dedicarles atención y cuidados a ambos; además, deben realizarlo de forma que ninguno de los dos pudiera llegar a sentirse desplazado.
  • Tiene tiempo. Esto va de la mano con la respuesta a la pregunta que hicimos antes de ¿por qué quiere una mascota? Un cachorro no será un objeto y mucho menos un «peluche viviente» que pueda abandonarse. Piensa en el tiempo y el interés que tiene tu hijo en salir a correr o caminar en el parque, pues hay razas que son más activas que otras.

NO ESTAMOS LISTOS

Una buena manera de lograr que los niños comprendan la responsabilidad de tener una mascota, es fomentando el contacto e involucrándolo en el cuidado de ellas, aunque no se trate de su propio perro o gato. Si no hay nadie cercano con quien pueda aprender sobre esto, te proponemos acudir a albergues de animales para conocer de cerca el empeño que ponen las personas dedicadas a ellos. De paso, tendrás la posibilidad de realizar donaciones de alimento, será una experiencia que le dejará mucho aprendizaje, porque verá que existen muchos sin hogar que fueron abandonados después de ser un «regalo».

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