Quieres acariciarlo, pero siempre termina rasguñando y mordiendo tus manos. Descubre por qué lo hace y cómo evitarlo.

Es probable que esta escena te sea familiar: quieres acariciar a tu gato, pero él trata de rasguñate. Incluso, aunque no estén jugando, si ve que mueves la mano se lanza para rasguñarte o morderte, como una especie de juego pesado. A veces es divertido continuar ese juego, pero otras es frustrante que no se «deje querer» y todo el tiempo esté atacando tus manos.

¿Te has preguntado cómo parar esta situación? Laura Trillo, reconocida experta en terapia felina, nos compartió las tres razones más frecuentes por las que ocurren esos mordiscos gatunos.

  1. Nos está diciendo que no desea más caricias. Cada gato es diferente y no todos quieren mimos todo el tiempo, quizás sólo pretende estar en tu regazo sin recibir ningún tipo de estimulación.
  2. Puede ser que esté sintiendo dolor en alguna parte del cuerpo y los mordiscos son su manera de comunicarlo. Presta atención si esto ocurre al llegar a una parte en específico y descarta cualquier afectación con el veterinario.
  3. Si lo hace durante el juego o cuando movemos rápido las manos o piernas, es porque se lo permitimos desde cachorro: le enseñamos que nuestro cuerpo es presa y que puede morder y arañar todo lo que quiera.

Para evitar que él te considere presa, no permitas ni propicies esos juegos, no lo provoques. Mejor ofrécele un juguete de cuerda larga que estimule la caza sin meter las manos (algunos tienen en la punta un ratón o un cascabel). Si haces esto desde la llegada de tu gato, sabrá cómo relacionarse contigo y no tendrán este problema, al menos por este motivo.

Además de esto, considera otras opciones de juego como las torres para gato que además lo mantendrán activo. Descubre aquí otras maneras de hacer feliz a tu gato.