No solamente propiciaras la convivencia con tu hijos. Existen otros beneficios para ellos.

Muchas escuelas en toda el país están incluyendo Cocina o Repostería como una materia extracurricular, ¿por qué? Además de enseñarles el proceso de elaboración de los alimentos y que comprendan que una sopa no aparece por arte de magia, les enseña:

  • Hábitos alimenticios. No sólo se trata de combinar los alimentos, sino de lograr un balance entre ellos. Aprenden conceptos básicos de nutrición.
  • Aseo e higiene. Comprenden la importancia de manejar los ingredientes con higiene: desde lavarse las manos al prepararlos y ayudar con la limpieza de los utensilios.
  • Lectura y comprensión de lectura. Seguir una receta lleva su mérito: desde comprender las instrucciones hasta interpretar símbolos y abreviaturas.
  • Pensamiento matemático. ¿Cómo lo hago menos dulce? ¿Cuánto necesito para más personas? Estas preguntas implica disminuir o multiplicar las cantidades.
  • Desarrollan procesos cognoscitivos y lógicos. Aprenden a llevar una metodología «paso por paso», además de asociar, clasificar y habilidades como mezclar, separar.
  • Trabajo en equipo. No cocinan solos, sobre todo cuando son más pequeños, siempre es mejor la presencia de un adulto, como supervisor y para hacer equipo.
  • Paciencia. Al ser una tarea que requiere usar las manos y sentir diferentes texturas, para muchos niños (y adultos) la cocina es relajante.
  • Creatividad. Después de un tiempo, los niños comenzarán a crear sus propias recetas y esta será su nueva manera de expresarse.

Comienza incluyéndolos al momento de cocinar, pero también busca libros de recetas especiales para ellos, así te aseguras de que tengan el nivel de dificultad adecuado de acuerdo con su edad.