¿Viajas con niños? Consejos para no sufrir en el trayecto

Si vas a viajar con niños, sigue estos consejos y evita mareos, oídos tapados o aburrimiento extremo en los trayectos largos. Los viajes largos pueden ser muy pesados para los niños, sobre todo si no están acostumbrados a ellos. Por ello, antes de partir a tu destino vacacional, toma en cuenta estas seis cosas que pueden hacerle pasar un mal rato a los niños (y adultos que viajen con ellos) y anticípate para no sufrir.

1. Mareos

Se producen porque la sensación de movimiento que recibe el cerebro a través de la vista (al ver pasar velozmente árboles, postes, casas, etcétera), no coincide con la velocidad que ellos perciben dentro del auto. Para evitar los mareos puedes recomendar al niño que busque un objetivo fijo y lejano para mirarlo, como una montaña, la luna o el horizonte, lo cual hará que su percepción visual se coordine con la motriz y se les quite el mareo y si esto no funciona, ofrécele pastillas contra el mareo. Recuerda siempre llevar contigo bolsas de plástico, en caso de que la medicina no logre su cometido.

2. Deshidratación

Si viajas a destinos muy calurosos, toma en cuenta que las altas temperaturas ocasionan deshidratación en los más pequeños. El problema es que darles mucha agua en un viaje tampoco es una buena idea, porque cada 15 minutos querrán ir al baño. Puedes solucionarlo fácilmente con un suero: estarán hidratados pero no tendrán el problema de querer ir al baño. Te recomendamos dejar que ellos escojan su sabor favorito para que no batalles con un «no me gusta».

3. Baño

Es el problema más común y va ligado con el punto anterior. Traten de bajar la cantidad de líquidos que toman, y aprovecha todos los puntos donde haya baño para llevarlos (pregúntales, pero recuerda que podrán decirte que no quieren ir por flojera). Si viajas en carretera, no te detengas a un lado del camino pues podría ocurrir un accidente, mejor espera hasta llegar a una caseta: hay seguridad y aprovechas para estirarte y descansar un poco del volante.

4. Aburrimiento

La opción que a todos se nos ocurriría es prestarles el smartphone, la tableta o un videojuego, pero no necesitas forzosamente de esta tecnología para tenerlos tranquilos. Prueba con dinámicas divertidas, por ejemplo que alguien elija una palabra y los demás mencionen una canción que contenga esa palabra… pero tendrán que cantarla. Piensa en varios juegos para que todos participen, a los más pequeños puedes pedirles sonidos onomatopéyicos de acuerdo con el paisaje que ven (animales, viento, autos). Otra opción, para los más grandes es llevar literatura y libros para colorear; pero si ya hicieron todo esto y aún quedan un par de horas de viaje, ahora sí es momento de ver una peli en la tablet.

5. Oídos tapados

Los niños son más propensos a sufrir de este problema, que es causado por la variaciones en la presión. Sucede en viajes aéreos y por tierra, incluso por los chapuzones en la alberca. Aquí hay varios trucos: bostezar muchas veces en cuanto sientan los oídos tapados, masticar goma de mascar o realizar la maniobra Valsalva: tapar la nariz con los dedos (índice y pulgar), cerrar la boca y sonarse la nariz. En caso de que el problema continúe incluso cuando el viaje haya terminado, será necesario que los lleves con un especialista.

6. Sueño

Lo ideal es viajar de noche, para que ellos duerman y sientan que llegaron a su destino en un abrir y cerrar de ojos. Pero esto sólo es recomendable si recorres una carretera segura o si viajas en avión. Si esto no es posible, evita que se quiten el cinturón de seguridad para recostarse a dormir, pues estarías sacrificando seguridad por comodidad, mejor compra un autoasiento de seguridad adecuado para su tamaño (estarán cómodos y seguros) y para los mayores lleva una dona para el cuello, así evitas que su cabeza se vaya de lado y se lesionen. ¡Buen viaje!