¡Fortalece su autoestima!

Enseñarles a tus hijos a tener amor propio es la mejor herramienta que les puedes dar: Les ayudará a ser más resilientes, pero sobre todo ¡más felices!

La autoestima es un componente esencial del bienestar y desarrollo general de las infancias; es la creencia y percepción del niño acerca de su propio valor y habilidades. Cuando los niños cuentan con una autoestima saludable, suelen tener una perspectiva positiva de la vida, son resilientes frente a los desafíos y sostienen relaciones saludables con las personas a su alrededor.

Por otro lado, aquellos pequeños que cuentan con baja autoestima son más vulnerables a problemas de salud mental, como la ansiedad y la depresión, y puede resultarles difícil sobrellevar contratiempos y fracasos.

¿Cómo puedo detectar una baja autoestima en mi hijo?

Hay distintos signos pueden variar según la edad, el temperamento y el entorno del niño. Estos son algunos signos comunes:

Autocrítica y diálogo interno negativo

Pueden ser demasiado autocríticos. Ponte alerta si dice frases como: «Soy muy tonto» o «Nada me sale bien».

Aislamiento o evitación social

Evitan situaciones sociales, pueden tener dificultades para hacer amigos o sentirse muy incómodos en reuniones.

Evitación de desafíos o riesgos

Suelen temer fallar o cometer errores, creen que sus habilidades e inteligencia son fijas y no se pueden mejorar.

Perfeccionismo

Tienen altas expectativas de sí mismos y luchan por la perfección. 

Falta de confianza

Carecen de confianza en sus habilidades y dudan de su propio juicio, no les gusta probar cosas nuevas o asumir nuevos desafíos.

Comportamiento de búsqueda de aprobación

Buscan constantemente la aprobación o validación de otros, como padres, maestros o compañeros.

Es importante tener en cuenta que, si bien estos signos pueden indicar una baja autoestima, también pueden ser causados por otros factores. La mejor recomendación es buscar ayuda de un profesional de la salud mental infantil y familiar.

La salud de los niños no sólo se debe limitar a su salud física sino también a la mental.

Te compartimos algunas estrategias para fortalecer su amor propio:

Proporciona apoyo incondicional

Los niños necesitan sentirse amados, valorados y aceptados por lo que son, no sólo por sus logros o comportamientos. Como papás, podemos mostrar afecto, alentándolos y estando presentes en su vida (vale más pasar tiempo de calidad que cantidad de tiempo).

Alienta y celebra su esfuerzo

Es importante reconocer y celebrar los logros de tu hijo, pero también es vital reconocer el esfuerzo y el arduo trabajo que realizó. Así reforzamos la idea de que el éxito proviene de la persistencia y la dedicación, más que del talento o la inteligencia natos.

Valida sus sentimientos

Recuerda expresar amor y apoyo a tus hijos y mostrar interés por sus sentimientos, incluso si no estás de acuerdo con ellos, siempre ofréceles consuelo y tranquilidad en sus momentos difíciles.

Fomenta la independencia y la autonomía

Al ir creciendo, los niños necesitan tener una sensación de control y agencia sobre sus vidas. Podemos permitirles tomar decisiones apropiadas para su edad, como: elegir su ropa o decidir en qué actividades extracurriculares participar.

Desarrollo de habilidades

Los niños construyen su autoestima mediante el desarrollo de competencias en diferentes áreas de su vida. Brinda oportunidades para que tu hijo explore y domine nuevas habilidades, pasatiempos o intereses.

Respeta sus decisiones

Respetar las elecciones de los hijos y brindarles oportunidades para practicar la toma de decisiones, los ayudará a sentirse más seguros y capaces de enfrentar los desafíos.

Enseña habilidades de resolución de problemas y afrontamiento

Podemos ayudarlos brindándoles orientación y apoyo, enseñándoles a desescalar las discusiones, a identificar y manejar sus emociones y alentándolos a buscar ayuda cuando sea necesario. Cuando los niños aprenden a manejar los desafíos y superar los obstáculos, desarrollan una sensación de resiliencia y confianza en sus habilidades.

Modela el diálogo y los comportamientos positivos

Los padres somos modelos a seguir para nuestros hijos y nuestro comportamiento influye en su autoestima. Por ejemplo: Si todo el tiempo estamos criticando nuestro propio cuerpo y hacemos comentarios negativos como “qué feas mis caderas”, etc., nuestros hijos difícilmente aprenderán a amar sus cuerpos y serán igual de duros y críticos con los suyos.