El regalo es regalar

Se acerca Navidad y empezamos con la preparación de las compras. Dar y recibir regalos suele ser el gran tema, que lo mismo guardas para tus adentros o discutes en algunas tardes y noches de café con amigos y familiares muy cercanos.

¿A quién y qué regalar?, ¿en cuántos intercambios quieres o estás obligado a participar?, ¿de qué monto deben ser dichos regalos?, ¿cuáles son tus regalos obligados?, ¿cuáles los regalos de broma que en algunas familias se acostumbran?, ¿qué te irán a regalar?, ¿comprar en línea o acudir a centros comerciales?, ¿comprar poco a poco o postergar las decisiones hasta el último minuto? ¡Qué placer o qué desgaste! Según como decidas vivirlo.

Regalar para ser feliz

No te estreses. Detrás de dar y recibir regalos también hay importantes beneficios psicológicos porque se activan regiones del cerebro relacionadas con el placer y las emociones. Se liberan las siguientes hormonas causando una sensación generalizada de bienestar y felicidad:

Oxitocina

Es la hormona de la cognición social, ayuda a construir confianza y a desarrollar relaciones emocionales. Dar y recibir regalos ayuda a que fluya esta hormona en tu organismo, y más si lo haces acompañado de un abrazo. 

Serotonina

Es un neurotransmisor, es decir, es una sustancia que utilizan los nervios para enviarse mensajes entre sí. El cerebro la libera cuando la persona se siente importante, y qué mejor manera de sentirse relevante que cuando recibes un regalo.

Endorfina

Esta hormona se genera como una respuesta a ciertas situaciones y está fuertemente relacionada con sensaciones de felicidad, amor y alegría. Actúa como un analgésico natural, propiciando una sensación generalizada de bienestar. 

¿Cómo puedes propiciar que se incrementen los niveles de endorfina en esta temporada? Dándole un regalo inesperado a esa persona que es importante para ti o ir a comprarlo en compañía. 

Una investigación del Instituto de Neurociencia de Oxford encontró que las endorfinas se generan cuando la persona no sólo recibe cosas nuevas, sino también cuando las compras.

Protocolos para regalar

 

También para esta temporada hay reglas, no tan implícitas, que en algunos casos parten del sentido común, pero que siempre funcionan: 

  • Una tarjeta de regalo no es regalar dinero. Al no ser dinero en efectivo, el regalo no es tan burdo. Además, si eliges bien el establecimiento donde se debe hacer válida la tarjeta, estás comunicando que has pensado en lo que a la otra persona le gustaría comprar.
  • Una de las maneras en que puedes demostrar que el regalo es importante es la envoltura. Los pequeños detalles y las primeras impresiones siempre cuentan. El regalo más irrelevante puede adquirir relevancia si con la envoltura haces sentir a la otra persona verdaderamente especial.
  • Es muy probable que a un niño le haga más ilusión recibir varios regalitos, mientras que a un adulto le puede bastar con uno. La cantidad sí va tomando diferente relevancia con la edad.
  • No le des tanta importancia al dinero. Varias investigaciones han determinado que las personas valoran más la inversión de tiempo y la energía mental y física que el costo del regalo.
  • Ponte en los zapatos del otro. Piensa siempre en los gustos de la otra persona. Y si no los conoces, pregúntales a personas allegadas a quien le vas a dar el regalo.

Haz una lista de deseos

Ponte de acuerdo con tus familiares y amigos para que todos elaboren una lista de c inco regalos factibles. Y puedes proponer hasta montos mínimos y máximos. Así nadie se creará falsas expectativas y todos estarán más contentos. 

El riesgo de las compras compulsivas

La temporada de compras también conlleva el riesgo de que adquieras regalos de manera excesiva. No pierdas esto de vista:

  • Realiza un listado previo de lo que necesitas adquirir.
  • Fíjate un presupuesto máximo.
  • Si te obsesionas en comprar algo demasiado caro o que no tenías considerado, sal de la tienda y sólo regresa más de media hora después si el deseo sigue fuertemente presente.

¡Regálate!

El acto de regalar va mucho más allá del momento mismo en que se recibe o entrega un regalo. Cambia el chip. En lugar de sufrir esta temporada, piensa cómo podrías hacer para que funcione a tu favor y te regale grandes momentos de felicidad. Decide con quién irás a comprar regalos, por ejemplo, y cómo le harás para que los momentos en que entregues tus regalos se conviertan en experiencias placenteras para las personas a quienes vas a agasajar y para ti. Ten siempre presente que al dar, tú también puedes recibir en abundancia. 

¿Sabías que…?

Un estudio de 2020 de la Universidad de Oxford determinó que la entrega de obsequios previos a la realización de una tarea conduce a mejoras en el desempeño cognitivo y en las actitudes colaborativas. Ofrecer regalos resulta beneficioso tanto para quien da como para quien recibe, ya que ambas partes experimentan mejoras en sus resultados.