Las vacaciones son un excelente momento para hacer aquellas reparaciones y mejoras en tu casa. Pero para lograrlo necesitarás la herramienta indicada.

En la temporada decembrina, a muchos nos surge un repentino ímpetu por retomar aquellas reparaciones que hemos postergado durante todo el año, y con más razón si seremos anfitriones de la cena de Año Nuevo, por eso nos dimos a la tarea de explicarte las diferencias entre un rotomartillo y un taladro, para que cuando estés en el club no pierdas tiempo preguntándote «¿cuál necesito?», pues los dos son muy parecidos.

Rotomartillo

Esta herramienta sirve para perforar y demoler, esto último lo logra gracias a un sistema de impacto, que funciona con aire comprimido, el cual ejecuta un función de golpeteo que facilita en gran medida la perforación de materiales muy duros; además, posee un mango que te brinda mayor apoyo y precisión mientras trabajas.

¿Para qué materiales está hecho?

Principalmente para concreto o materiales de construcción, pues tiene mucha potencia, y si quisieras hacer un agujero en alguna madera o metal, podrías estropearlo: quedando un hoyo más grande o deforme. Algunos se arriesgan, pero no es lo más recomendable. En caso de que lo intentes, te sugerimos por lo menos cambiar de broca, y usar la indicada para el material que desees perforar.

Taladro

Esta herramienta también sirve para perforar, pero no ayuda en la demolición, pues carece de la función de golpeteo del rotomartillo. Igual que el anterior, funciona con un motor que rota y hace girar una broca que se intercambia de acuerdo al diámetro y profundidad que desees en el agujero. Aunque el taladro tiene usos más versátiles.

¿Para qué materiales está hecho?

Sirve para muchos materiales (madera, tablaroca, lámina, hierro, tabique…), sólo que su potencia es menor en comparación con el rotomartillo, por lo que perforar superficies muy duras como las de concreto te costará más esfuerzo, además de que necesitarás otra broca con más dureza.

¿Entonces, con cuál me quedo?

Lo ideal sería tener los dos, pero si no puedes darte el gusto, elige la herramienta que utilizarás para muchas tareas y áreas, o sea, el taladro. Imagina todo lo que harías con él: instalar un soporte de la pantalla, repisas, cámara de seguridad, lámparas, cuadros, mirillas, tendederos, etcétera. Asimismo, es posible adquirir accesorios para adaptarlos, con ellos dejarás de tener sólo un taladro, sino que lo convertirás en una lijadora, sierra, atornillador…

Tipos de taladros

El que te bastará para tu hogar será uno de potencia media, puedes elegir uno alámbrico (conectado a la corriente) o inalámbrico (cuenta con su propia batería). Pero tampoco te hará mal saber que existen otros, como los portátiles, que son pequeños, fáciles de transportar y precisos; reversibles, giran en ambos sentidos y son perfectos para atornillar y desatornillar; neumáticos: funcionan con una compresora, los verás en cualquier vulcanizadora, y por último, los manuales, que son ideales para materiales delicados y pequeños.