Ingredientes muy mexicanos: Chile

¿Por qué comemos tanto chile? ¿De verdad los mexicanos aguantamos todo tipo de picor? Aquí las respuestas.

«Yo soy como el chile verde, picante pero sabroso», cantaba Jorge Negrete, y con él nos identificamos todos los mexicanos. Condimentamos tanto nuestro idioma y nuestra comida con picante, que desde tiempos prehispánicos forma parte de la dieta diaria. A la tortilla, a los guisos, a las frutas, los dulces y hasta al chocolate caliente nos gusta ponerle chile, por eso somos el principal consumidor a nivel mundial.

En promedio, los mexicanos empezamos a comer chile desde los cinco años, y desde esa edad no sólo aguantamos el picor del chile, sino que lo deseamos. Estudios relacionan el enchilamiento con una mezcla de placer y dolor, se dice que la sensación de alivio al librar el enchilamiento nos produce placer, otros opinan que tratamos de probar nuestra valentía todo el tiempo y por ello comemos chile. Incluso, se cuenta que en algunas localidades la prueba antes de ceder a una hija en matrimonio es hacer comer al pretendiente una salsa de chiltepines, unos chiles tan picosos que tienen la característica de provocar llanto; si el enamorado aguantaba, demostraba su fortaleza y seriedad. ¿Podrías hacerlo?

LA ESCALA SCOVILLE

Wilbur L. Scoville, químico estadounidense, creó una escala que consiste en medir el picante diluyendo el extracto de chile en agua azucarada hasta que deje de percibirse la capsaicina; entre más disolución quiere decir que el grado de picor es mayor. Por ejemplo, un chile como el morrón, que no contiene capsaicina, tiene un nivel cero en la escala, porque no se requiere disolverlo, pero un chile habanero tiene el grado más alto en la escala, porque necesita ser diluido muchas más veces para que la capsaicina sea imperceptible. Si crees que eres muy valiente, recorre esta escala con los chiles mexicanos.

Recuerda que el número en la escala significa las veces que debe ser diluida la capaicina para que el picor sea imperceptible. Y si no te hacen nada estos chiles, pruébalos toreados. Torear un chile consiste en frotarlo contra una superficie plana y caliente para que las venas se hinchen y las semillas segreguen más capsaicina. ¡Hazlo y pruébate a ti mismo!