Madres e hijos, ¡en forma!

Si estás en la disyuntiva entre pasar tiempo con tu hijo o dedicarlo a ti misma, la solución es tomar ambas opciones, con la matrogimnasia.

¿Qué significa este término tan rebuscado? Para fines prácticos, es el ejercicio realizado por la madre o padre e hijo, o hijos. Tiene el objetivo de fortalecer los lazos de unión, el trabajo en equipo y los músculos de la madre. Los ejercicios provienen de la gimnasia básica y del yoga, aunque cada vez se adaptan otras disciplinas con el fin de ampliar la oferta del ejercicio que pueden realizar madres e hijos, como la natación.

Para el hijo, estas actividades en compañía de la madre (o padre), fortalecen la seguridad y confianza, pues se favorece el contacto visual, corporal y verbal entre ambos, así como el bienestar físico. Para la mamá, es una oportunidad de pasar tiempo de calidad con sus pequeños, al mismo tiempo que cuida de su salud y ejercita su cuerpo, aunque es importante aclarar que el grado de dificultad de las actividades (y el trabajo de algunos músculos) va incrementando de acuerdo con la edad del niño.

Algunas de las actividades que se pueden realizar son:

  • Con bebés: es la etapa en que todo el trabajo lo realiza la mamá. El bebé puede permanecer recostado sobre un tapete, mientras la madre realiza lagartijas cerca de él y con cada acercamiento, da un beso al pequeño.
  • Con niños preescolares: se privilegia el trabajo en equipo. La mamá proporciona el apoyo y los materiales que se requieren para realizar las actividades, que pueden ser, saltos en conjunto, actividades con pelotas o la mamá puede hacer elevación de piernas con el niño recostado sobre ellas.
  • Con mayores de cinco: el ejercicio se convierte en rutina física y afectiva para ambos. Las actividades son más organizadas, puede incluso haber una meta o algún premio. También, en esta etapa ya pueden comenzar a practicar actividades individualmente, pero compartiendo el espacio y materiales.

Prueba compartiendo tiempo de calidad con tu hijo con estas recomendaciones, pero no olvides que como toda rutina, requiere al menos 40 minutos, que puedes dividir en tres fases, la primera a modo de calentamiento y motivación; la segunda, donde se entra de lleno al «entrenamiento», y la la tercera, donde viene la relajación y el mayor acercamiento entre madres e hijos.